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Spanish post from La voz del Morro by Juan Juan Almeida

Díaz Canel se cansa de ser marioneta y sale a discutir a Raúl Castro

El pasado lunes 25 de noviembre, el mandatario cubano Miguel Mario Díaz-Canel, hasta ese momento “la marioneta”, recibió a un grupo de lideres religiosos, entre los que se encontraban Rudelmar Bueno de Faria, secretario general de la Alianza Conjunta de las Iglesias; James E. Winkler, líder del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo de Estados Unidos; el teólogo brasileño Frei Betto; y Antonio Santana Hernández y Joel Ortega Dopico, presidente y secretario ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cuba.



Durante la importante cita, uno de los clérigos interesado en plantear temas vinculantes entre el Estado y la Iglesia, le preguntó al dirigente cubano quién llevaba políticamente las riendas de la isla.



La pregunta parecía ingenua pero le llenó los testículos de pesadumbre al “puesto a dedo cubano” que se aguantó y contestó muy diplomáticamente explicando (o intentando explicar) la complicada estructura de poder isleña. No obstante, cuando salió de la reunión, reunió a todo su equipo y encolerizado les preguntó qué decía la población sobre su gestión de gobierno.



De la oficina presidencial pidieron el estado de opinión popular a la oficina del MININT que llevando el mismo nombre se ocupa de recopilar chistes, apodos, burlas y opiniones populares sobre determinados temas o gobernantes locales.



Entre los muchos apodos que mostró en un documento de 73 páginas firmado por el jefe del departamento militar que recoge el estado de opinión al mandatario cubano, estaban:



-Payaso



-Sin Salsa



-El Monturas, porque está entre el hombre y el caballo



-El Pez, porque solo come y caga.



-El Conejo negro; porque ni los magos los usan .



-El Trotuga de jardin



-El fantasma, porque cuando no está viajando, está Escondido.



-El locator, porque solo sale en el Noticiero.



-El Crimen perfecto; porque nadie encuentra su pistola



-El celofán ; porque parece papel bueno pero no sirve ni para limpiarse el culo.



-El condón; porque desapareció a los vendedores de leche en Holguin.



En fin, el presidente se molestó aún más, rompió los hijos de su “marionetazgo”, se puso el traje de hombre, o como dicen, los pantalones, y se fue a la oficina del General Raúl Castro para romper sus cadenas y reclamarle su espacio para dirigir el país.



La pataleta de Canel corrió cómo fuego en verano por los pasillos del oficialismo cubano. Se enteró el Buró Politico, el Concejo de Estado, las FAR, el MININT…, la alarma se disparó e, institucionalmente, el país se movilizó esperando el desenlace de la acción presidencial.



A) Cuando Díaz-Canel vió a Raul Castro, le cantaría las 40 y le exigiría gobernar con total autonomía.



B) Raúl, enterado de la situación, recibiría a Díaz-Canel con un grito aterrador y este último se echaría a llorar



C) La escolta de Raul Castro se enteraría que Canel iba a ver a Raul y, para evitar problemas, no lo dejó llegar



D) Canel, en el camino hacia la oficina del ultra poderoso Primer Secretario del PCC, recapacitaría y regresaría a su oficina con cualquier justificación



Fueron mucho las expectativas; pero cuál fue el desenlace real?



El mandatario cubano, Canel, en uno de sus peores “Díaz”, con los pantalones puestos y el alma encendida por la ira, salió de su oficina dispuesto a enfrentar al General Raúl Castro y, en el camino, recapacitó, pensó que con su pequeña lanza no puede enfrentar el molino; tragó un buche de saliva que por poco le provoca una crisis neumotorax, bajó al garaje, y con lágrimas en los ojos le dijo a su jefe de escoltas “Prepara todo que nos vamos”





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Spanish post from La voz del Morro by Juan Juan Almeida