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Spanish post from 14yMedio by 14yMedio

“Los estudiantes cubanos están despertando ya, no creen en la Revolución”





Caption: La Universidad de Camagüey trató de "lavarse las manos" ofreciéndole a Tan Estrada varios trabajos como técnico en plazas que nada tienen que ver con su perfil. (Cortesía)



14ymedio, Havana, 3 December 2022 -- El pasado lunes, los directivos de la Universidad de Camagüey (UC) retuvieron al profesor y periodista José Luis Tan Estrada, cuando estaba a punto de marchar a su casa. En una especie de juicio improvisado, le recitaron un rosario de "incidencias" contra el Gobierno, le notificaron que ya no podía dar clases en su facultad y –como consuelo– le ofrecieron un par de puestos de trabajo en una fábrica de conservas y en la sede municipal de Recursos Hidráulicos.



De más está decir que no aceptó. Al salir de la UC, no pudo evitar tomarle una foto al viejo mantra de la Seguridad del Estado, recién pintado sobre la cal del muro: "La universidad es de los revolucionarios".



Pregunta. Da la impresión de que a usted lo acusan de portar un "veneno ideológico". ¿En qué consiste la influencia negativa que le atribuyen en la facultad?



Respuesta. De un tiempo para acá, tengo más seguidores en las redes sociales, principalmente en Facebook, por mi trabajo como activista y mi periodismo. Ahí he denunciado las arbitrariedades del régimen, contando historias de vida y dándole voz a personas a cuyos problemas no dan solución ni el Gobierno ni las autoridades locales.



En la universidad, la jefa de recursos humanos y la decana me espetaron que los estudiantes me siguen en las redes, están de acuerdo con lo que yo publico y con mis ideas. Ninguno ha publicado nada, claro, porque tienen miedo a perder la carrera universitaria. Tienen miedo a que se les reprima o a que los vigile de cerca algún profesor.



Otro elemento, según ellos, es que yo soy una influencia negativa para los alumnos, por mi postura abiertamente contraria al régimen de la Isla. Si yo no estoy de acuerdo con el sistema político ni con las personas que lo dirigen, ¿cómo evitar que los estudiantes se sientan reflejados y hagan lo mismo?



Parece que ellos no saben que un estudiante universitario –y mucho más los de periodismo– tienen la capacidad para razonar y darse cuenta de los problemas sociales que estamos viviendo. Todo el mundo los está sufriendo por igual.



P. ¿Por qué tomar esta medida contra usted justo ahora? ¿Esperaba ese nivel de radicalidad que implica desechar a un profesor en medio de la crisis educativa que atraviesa hoy la Isla?



R. Las universidades cubanas se han caracterizado por ser un órgano represor contra todo aquel que, dentro del claustro o el alumnado, se oponga al Gobierno. Porque, supuestamente, como está escrito en ese letrero famoso a la entrada de la UC, "la universidad es para los revolucionarios", complementada por aquella otra no menos célebre: "Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución nada".



Ejemplos hay de sobra. En la propia UC, tenemos a José Raúl Gallego, José Alemán, Henry Constantín, Eliecer Jiménez... un sinnúmero de estudiantes y profesores que han pasado por la universidad y que han experimentado ese tipo de represión. No soy el único ni el primero, ni seré el último.



Por supuesto, sabía que vendría una medida contra mí, por mis "antecedentes". Yo viví de cerca el caso del profesor Gallego, como se le enjuició y discriminó por sus ideas políticas, a pesar de ser un excelente profesional. Uno de los mejores que he tenido, sin duda. Lo que sí no esperaba era que la citación fuera de manera sorpresiva, sin previo aviso, casi en el momento de irme a mi casa.



Fue una especie de circo. ¿Cómo me lo iba a imaginar? Esa media hora me demostró que la dictadura puede ser impredecible y sabe barajar bien sus cartas.



Claro, no es lo mismo tener a un opositor al régimen dentro de una universidad, a que me expulsen "limpiándose las manos", como lo hicieron. Me dijeron abiertamente que la razón era porque mis declaraciones, ideas y actitudes iban en contra de los principios de la Revolución cubana. Además, me dijeron que yo empleaba mis conocimientos y mi inteligencia en función de esa influencia negativa.



Lamentablemente, los estudiantes no se deciden, o no tienen el valor todavía, como para pronunciarse abiertamente.



P. ¿Qué les impartía usted?



R. La asignatura de Periodismo Hipermedia, en el curso diurno, a los periodistas; y la de Lenguaje Digital y Comunicación Hipermedia a los comunicadores sociales, en el curso por encuentros para trabajadores.



P. ¿Qué les ha parecido su expulsión a esos jóvenes?



R. Son muchos los que me han enviado mensajes de apoyo, situándose en contra de la medida y la manera en que se tomó. Me dicen que seguiré siendo su profesor, como conté en Facebook. Publiqué esos mensajes para demostrarles en qué consistía mi "mala influencia" sobre los estudiantes. Si yo fuera tan malo, ellos no hubieran mandado ni siquiera un mensaje. Estoy muy pendiente de ellos y si les pasa algo lo voy a denunciar.



P. ¿Los "otros puestos de trabajo" más inocentes que prevén para usted no tienen una especie de intención humillante?



R. Humillante, aplastante, represiva. Una intención baja y un chantaje. Estoy seguro de que tanto la directora provincial de Trabajo, la de Recursos Humanos como la decana de mi facultad sabían que ninguna de esas plazas tiene que ver con mi profesión. La intención fue rebajarme de licenciado a técnico. Quieren callarme y opacarme. Es lo normal.



P. ¿La radicalidad del Estado y su "brazo educativo" lo obliga a ser más radical?



R. La radicalidad del Estado consiste en reprimir a todo el que desea desenmascararlo. Si uno da la cara y no usa perfiles falsos, ellos aumentan su fuerza represiva. A medida que eso sucede, también uno se obliga a incrementar la lucha contra esta dictadura. Te obligan a separarte de tus amigos, de tus estudiantes, de todo lo que has construido.



Mi compromiso, mi fuerza, es con el cubano que tiene que luchar para ver qué calza, cómo viste, qué come. Esas historias que el régimen calla y oculta, mediante mi arma, que es el periodismo, necesito darlas a conocer.



P. ¿Se puede esperar un despertar de los universitarios?



R. Los estudiantes universitarios están despertando ya. Camagüey, con la famosa "conga" de protesta, fue un ejemplo claro. Sin miedo, todos, más de mil jóvenes, se lanzaron a exigir agua, corriente, comida. No creen en la Revolución ni en las organizaciones estudiantiles, menos aún en el Partido. Están decepcionados y no ven su proyecto de vida en este país. No ven su futuro aquí. Esta dictadura no tiene la capacidad de garantizar un proyecto de vida para un joven.



La realidad es directa, es cruda. Los universitarios no son ajenos a ella.



La prensa oficial cubana está muy alejada de los problemas reales de los cubanos. No se corresponde la agenda pública cubana con la agenda mediática



P. ¿Cómo evalúa el escenario de la prensa cubana, tanto la oficial como la independiente?



R. La prensa oficial cubana está muy alejada de los problemas reales de los cubanos. No se corresponde la agenda pública cubana con la agenda mediática. No son más que medios de propaganda del Partido Comunista, donde un tuit de Díaz-Canel determina el titular del noticiero. Pisotean hasta el grado más absurdo de presión a los periodistas críticos, a los que piensan, porque son inaceptables para su medio de prensa.



La prensa oficial está "mecanizada", ya nadie cree en su triunfalismo ni en su propaganda. Le falta, claro, los estándares básicos del periodismo.



Ahí es donde juega un papel esencial el periodismo independiente, que se ha encargado de mostrar al mundo la realidad del país. Información veraz, exacta, directa y oportuna, que no enmascara la realidad. A pesar de las limitaciones y el peligro, es el único que refleja su día a día.



P. ¿Cree que la presión del régimen lo conduzca al exilio?



R. No sé. Muchos son los ejemplos de periodistas independientes, opositores, activistas a los que el régimen ha reprimido y censurado, hasta la amenaza de cárcel y de muerte, que los han obligado a irse. Mi único plan ahora es luchar por Cuba y denunciar las arbitrariedades que el régimen comete a diario.



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