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Spanish post from 14yMedio by 14yMedio

Las autoridades cubanas atribuyen la tragedia de Bahía Honda a “un giro brusco de la lancha” de los balseros





Caption: Imagen presentada por las autoridades para mostrar las modificaciones de la lancha hundida en Bahía Honda. (Cubadebate)



14ymedio, Madrid, 30 November 2022 -- La "minuciosa investigación" del Ministerio del Interior para determinar responsabilidades sobre el hundimiento de una lancha en Bahía Honda el pasado 27 de octubre ha concluido sin hallar más culpables que a los presuntos organizadores de la salida, Héctor Meizoso –que perdió a tres familiares– principalmente.



Las autoridades dieron cuenta este martes en televisión de cómo se produjo el incidente e invirtieron más de una hora en detallar la, en estos casos evidente, falta de condiciones de la embarcación, sin manifestar un solo atisbo de autocrítica o lamentar el penoso suceso, , según la versión oficial, una "colisión prácticamente inevitable, porque ya la lancha se había interpuesto en [el camino de la patrulla de los Guardafronteras] a partir de un giro brusco".



Víctor Álvarez Valle, especialista del organismo, describió el suceso, en el que murieron siete personas, incluida una niña de dos años, como "una operación de tráfico de personas organizada desde Estados Unidos por personas sancionadas" en Cuba. Dos de los presuntos organizadores fueron identificados, aunque solo uno está detenido, ya que el otro falleció.



El detenido es Luis Manuel Borges Álvarez, del que se recitaron sus antecedentes en Cuba y que se exilió en 2015, mientras que el muerto es Omar Reyes Valdés, condenado en Pinar del Río por tráfico de personas y emigrado tras quedar en libertad en 2016. Pero según las autoridades, el máximo responsable de organizar la salida desde EE UU es Héctor Meizoso Fabelo, condenado en Cuba por tráfico de personas y actualmente en el exilio, que acusó a las Tropas Guardafronteras de asesinato en una entrevista con 14ymedio.



Además, las autoridades señalan a otro de los fallecidos, Yeraldi García Meizoso, como organizador en Cuba y guía de costa, igual que Michel Arronte Sánchez, que está detenido. Otro de los imputados, en este caso por intento ilegal de salida –se presume–, es Héctor Eduardo Meizoso Chiong, que viajaba con su esposa, hermana y un primo. El joven fue uno de quienes acusó en un video a las autoridades y ahora se retracta.



"Dije cosas que no fueron verdad, no estábamos claros de lo que había ocurrido, dijimos que fue un asesinato y no fue así", expuso este martes, en un repentino cambio de opinión que achacó al desconocimiento inicial de lo que había ocurrido.



No fue el único que se mostró ante las cámaras responsabilizando a Meizoso Fabelo, al que también acusó Borges Álvarez, el lanchero superviviente. "Hace aproximadamente un año yo compré una embarcación que tenía un motor interno que se me fundió y tuve contacto con Héctor Meizoso, quien me dijo que él podía llevarse ese bote y modificarlo", contó, agregando que la finalidad era llevar a EE UU a toda su familia y otras cinco personas a las que cobraría, presuntamente, 10.000 dólares.



También Félix Alexander Hernández Martínez, que viajaba en la lancha y afirmó haber partido tras recibir un aviso de que por 12.000 dólares podría llegar a EE UU. Todos ellos respaldaron, en un testimonio que generó muchas dudas entre quienes lo siguieron, la versión de las autoridades.



Según la reconstrucción oficial de los hechos, la embarcación llevaba 26 personas a bordo y 13 tanques de combustible de 15 galones, aunque inicialmente estaba concebida para seis pasajeros, cuatro en la zona de popa y dos delante. La lancha, sin embargo, había sido modificada como ocurre cuando este tipo de vehículos se destinan a salidas ilegales. Como consecuencia, dijeron las autoridades revelando lo obvio, hubo repercusiones "en la seguridad de navegación en aguas profundas".



"A unos 150 metros de las costas de Bahía Honda, en una noche oscura de luna nueva y con marejadas de 0,5 a 1,5 metros de altura se produce el encuentro de los guardafronteras con la lancha. El lanchero, al verlos, prende los motores y de manera violenta gira delante de la embarcación", describe la versión oficial.



Continuando con el relato, las autoridades afirman que entonces se alumbró a la lancha como en todas las ocasiones, pero su conductor, al grito de "¡viene la Griffin!", giró bruscamente para evitar el encuentro impactando con el fondo marino. Ese ruido fue descrito por los balseros como un golpe de motor que no fue tal.



Los guardafronteras se colocaron, afirman, a la izquierda de la embarcación. "No hubo acciones invasivas ni agresivas contra la lancha infractora, esta solo venía acompañando", subrayó Álvarez Valle. Sin embargo, el giro, acompañado del peso y el movimiento de contrapeso hicieron que la embarcación se escorase a la izquierda (babor). Esa es la zona que según las imágenes mostradas se ve dañada.



"El golpe fue capaz de vencer la resistencia de la fibra de vidrio de la lancha. La grieta tiene unos 15 cm. La zona y el tamaño del daño confirman que se trató de evitar el impacto y, aunque la nave guardafrontera detuvo su movimiento, se trata de un ambiente acuoso donde se mantiene la velocidad. De haber ocurrido el impacto con un ángulo de 90 grados, no hubiese quedado grieta porque el daño iba a ser total", expusieron como evidencia. Por su parte, el barco de los oficiales muestra pérdidas del color, pero no hay deformaciones.



Los funcionarios del Ministerio de Interior también añadieron que el motor de la derecha estaba más arriba y que las hélices muestran "huellas lineales de manera paralela como rozaduras", lo que atribuyen al exceso de carga que, navegando en zona baja, eleva la proa y hace que el motor roce con el fondo marino.



Los peritos detallaron todas las modificaciones que sufrió la embarcación, entre ellas el aumento desde los 310 caballos originales a 550 gracias a la instalación de dos motores extrabordas para sustituir al anterior.También se habló de la modificación de la cubierta construyendo otra por debajo de la línea de flotación, lo que, realizado sin conocimientos suficientes, debilita la estructura.



Entre las normas de seguridad violadas se citó la falta de chalecos salvavidas –había 16 y ninguno era infantil– extintores y luces, así como el GPS apagado. Todo ello tan habitual en cruces de aguas ilegales que cuesta creer que sorprenda a las autoridades especializadas que insistieron, una vez más, en que los guardafronteras "estaban cumpliendo con su deber de evitar una incursión en el territorio nacional".



El programa se cerró advirtiendo de que el expediente para juzgar a los imputados está en curso y que cuentan con "el testimonio del lanchero" que "corrobora todo lo que arrojó la investigación pericial". Un lanchero bien aleccionado por las autoridades, como se deduce de la explicación que dio sobre su fuga después de la tragedia: "Como cualquier ser humano que haya cometido un delito, violado las aguas de un país o haya estado traficando alguna persona, decidí nadar e irme del lugar".



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