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Spanish post from 14yMedio by 14yMedio

Quien protege al productor agropecuario cubano de las maldades de acopio

Elías Amor Bravo, Economist, 30 April 2021 -- El espacio de la televisión cubana Mesa redonda suele tratar de los temas más disímiles y variados. El último espacio se dedicó a presentar las actuaciones en materia de créditos y seguros del sector agropecuario, dentro de las medidas aprobadas por el gobierno para aumentar la oferta de alimentos. 

Para hablar del tema que nos ocupa, los seguros, participó en la Mesa redonda Roberto Vázquez, presidente de la OSDE Caudal del Ministerio de Finanzas y Precios, para explicar que la actividad aseguradora ha sido ordenada de forma mucho más tardía que la bancaria, correspondiendo los primeros pasos a lo dispuesto en el Decreto-Ley 177/97 sobre el Ordenamiento del seguro y más tarde, el Decreto-Ley 263/2008 sobre los contratos.



Los cubanos llevan realmente tratando de funcionar con seguros algo así como 24 años. Cosas de la revolución comunista y su impacto devastador sobre la racionalidad económica de la nación. Antes de 1959, Cuba tenía un sector asegurador nacional, potente, diversificado, competitivo y responsable, que permitía a la economía afrontar los estragos climáticos y todo tipo de sucesos. Junto al resto de la economía, el sector del seguro fue exterminado por las reformas comunistas, y no volvió a salir a la luz hasta 1997, 38 años después.



El directivo de la OSDE empezó dando cuenta que alrededor de unos dos mil agentes naturales y 1.750 personas jurídicas se encuentran en la actualidad de forma directa vinculadas a la venta de seguros, fortaleciendo la red existente para hacer frente a las nuevas tareas que se avecinan a partir de las medidas anunciadas por el gobierno para aumentar la oferta de alimentos. Realmente poca gente, si se piensa en una población de 11 millones de habitantes, lo que ofrece de inmediato una imagen del atraso del sector.



También señaló el directivo que se considera que existe baja percepción entre los campesinos sobre la importancia de los seguros, ya que solo el 25% del sector se encuentra asegurado, una cantidad todavía insuficiente. Es normal que ocurra esto, los cubanos de dos generaciones han vivido sin atender a la actividad aseguradora, porque no era dueños (y tampoco ahora lo son) de los medios de producción, de modo que situar esta actividad en el esquema normal de funcionamiento de la economía no es fácil, cuando el salario apenas da para llegar a fin de mes y la propiedad de los medios de producción, la tierra, no es de quien la trabaja.



Además, el sector del seguro de Cuba, por sus transformaciones radicales ajenas a la realidad del resto de países del mundo, no cuenta con respaldo del Reaseguro internacional, por lo que se debe asumir toda la responsabilidad financiera con la recaudación de las primas, ante los compromisos contraídos con los asegurados en las pólizas de seguros para la cobertura de los distintos sucesos. El objetivo de las autoridades es ir aumentando la actividad en función del desarrollo de la actividad. Parece razonable.



Después intervino en la Mesa redonda, el Director General de la ESEN del Ministerio de Finanzas y Precios, Fermín Mesa, que destacó que las medidas específicas que se han adoptado en el seguro para incentivar la producción agropecuaria pasan por dos escenarios: incremento del alcance de las coberturas y reducción de los riesgos. ¿Quién le pone el cascabel al gato?



A partir del diseño general, los seguros se han propuesto once medidas, que pueden derivar en otras muchas, según el directivo. Una de ellas, es incorporar el análisis de riesgos a la solicitud de los seguros y los cálculos para determinar los costos y los rendimientos. Ah, ¿pero es que no lo hacían? Entonces, ¿con qué criterios se otorgaban los seguros?



Explicó a continuación que el sector trabajará con dos modalidades: en primer lugar, la Inversión, que asegura la inversión directa, costos por labores según el cultivo, época de siembra, tecnología a utilizar y área planificada. (Fichas de costo). Para fijar el seguro, se establece que el importe de la inversión directa nunca podrá ser superior al valor de la venta de la cosecha. Lógico. En segundo lugar, el Rendimiento, que cubre los valores monetarios a alcanzar por el productor al vender la cosecha, a partir del nivel esperado de producción por unidad de área y el precio de venta.



Tan solo unas breves consideraciones respecto de estos parámetros de inversión y de rendimiento. ¿Qué pasa cuando acopio deja abandonada la cosecha en el campo y no viene a recogerla, lo que produce su pudrición? ¿Qué ocurre cuando se necesita un tratamiento fitosanitario para afrontar los estragos de una plaga sobrevenida imprevista? ¿Quién paga y qué? ¿Para qué el seguro en estos casos?



Porque la teoría está muy bien, pero la práctica es lo que logra que las cosas funcionen, y en economía, más que nada. El directivo explicó que, entre las nuevas medidas a implementar para aumentar la oferta, se mantienen los beneficios de la Resolución 7/2016 del Banco Central de Cuba, incluyendo a las nuevas producciones. Asimismo, se diferenciaría las coberturas de seguros a producciones priorizadas y “productores de avanzada”, mientras se otorgará un 3% de descuento adicional a la prima de cualquier productor que solicite crédito bancario. 



La discriminación no parece ser una estrategia acertada, sobre todo cuando se basa en criterios políticos “productores de avanzada” y no técnicos, como economías de escala o rendimientos unitarios mayores. ¿Qué garantías hay de que un productor de avanzada cumpla mejor que otro que no lo es y que puede necesitar asegurar su producción? Por esta regla de tres, igual acaban asegurando la producción de los patios urbanos que tanto gusta a Raúl Castro y Díaz Canel, en vez de las explotaciones rentables de los grandes productores.



Por su parte, también se aprobó la medida de devolver el 100% de la prima al productor o banco comercial, cuando por causas ajenas a su voluntad no se ejecute el plan de siembra. ¿Están pensando solo en el plan de siembra? Pues a cualquier guajiro cubano si le preguntan por eso, dirá que es poco relevante porque los problemas no están en la siembra, generalmente, sino en fases más avanzadas del proceso.



Otras decisiones comprenden ofrecer el seguro de inversión y de rendimiento bajo ¨condiciones excepcionales¨ (carencia total o parcial de insumos), de común acuerdo con el productor, e implementar las nuevas condiciones especiales del seguro de caña acordadas recientemente con AZCUBA. Concentrar el seguro en los dos parámetros establecidos puede ser beneficioso en términos de eficiencia para la empresa aseguradora, pero no va a incrementar la producción.



Informó que se mantendrá la política del seguro para el enfrentamiento a la sequía, se rediseñará el seguro pecuario de conjunto con el Grupo Ganadero, OSDE Agrícola y expertos, y se reinvertirán fondos en mercado de deuda pública, para brindar mayores incentivos a las producciones agropecuarias aseguradas. ¿Sólo a las aseguradas? ¿Del mercado de deuda pública, que ni está ni se le espera? ¿Tiene sentido el seguro para afrontar una debilidad estructural como es la falta de agua, que requiere inversiones para su consecución?



Finalmente, recordó que es posible contratar los seguros de bienes agrícolas en casi todas las producciones, cultivos de tabaco, hortalizas, granos, arroz y viandas, el café y cacao, la caña de azúcar, el plátano, los cultivos protegidos, los cítricos y frutales, los semilleros y viveros, los forestales, los organopónicos, los policultivos y las plantaciones de flores.



También es posible contratar en los bienes pecuarios, el ganado bovino, ovino-caprino y cunícula, la producción apícola, los équidos, avícola, porcino y acuícola y respecto a los bienes patrimoniales, se citó las maquinarias e implementos agrícolas, las casas de curar tabaco y las estructuras y cobertores de los cultivos protegidos. Cada uno de estos elementos puede ser protegido de los riesgos causados por ciclones, fuertes vientos, inundaciones, exceso de humedad, granizos, sequías, incendios, deslizamiento de terrenos y plagas y enfermedades. 



¿Son realmente estos los riesgos que impiden a la economía agropecuaria cubana producir más y mejor? Pienso que no. Para estimular la producción de alimentos, los seguros no son la clave, pueden ayudar, pero de forma limitada. No conviene hacerse expectativas, ni confundir a la gente. Las reformas estructurales siguen pendientes sin que nadie las asuma como la única forma de sacar a la agricultura cubana de su marasmo. 



 



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