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Spanish post from 14yMedio by 14yMedio

El gen de los negocios o el negocio de los genes



Caption: Los tests genéticos se han convertido en una moda. En Cuba pueden costar hasta 300 CUC.



14ymedio, Marcelo Hernández, La Habana | 



Nunca se graduó de medicina, tampoco sabe describir muy bien qué es un cromosoma pero Darlene asegura que está en "el negocio de los genes", un nicho comercial que apenas comienza a entrar en Cuba de la mano de esas mulas que han comprendido que el mercado informal está saturado de electrodomésticos, calzado y ropa.



"Me topé con este negocio de puro milagro", cuenta Darlene, de 38 años, a 14ymedio. "Cuando logré nacionalizarme española empecé a viajar a Panamá y Estados Unidos. En Miami me encontré con una amiga que me sugirió hacer un test de ADN para saber cuestiones de salud y también de mi origen".



Esa amiga la ayudó a comprar por internet el kit para la prueba, pocos días después le llegó un paquete por correo, escupió copiosamente en un tubo de ensayo y lo mandó a una dirección donde hicieron los análisis. Todavía no había regresado a la Isla cuando ya pudo consultar online los resultados de la prueba.



"Me quedé encantada porque supe muchas cosas sobre mi salud y también detalles sobre mis orígenes, pero además enseguida me di cuenta de que esto es un buen negocio", precisa. Ahora, Darlene anuncia sus servicios en varios sitios clasificados donde se venden desde casas hasta comida para mascotas.



"Hago la operación completa, primero contacto aquí con la gente que está interesada en hacerse el test de ADN, le abro una cuenta en el servicio que prefiera 23andMe o MyHeritage", explica. "Encargo el kit, que llega a la dirección de mi amiga en Miami, y espero tener varios pedidos para entonces viajar a recogerlos".



Con un servicio de correos caótico, especialmente cuando de paquetería se trata, en Cuba a nadie se le ocurriría enviar un kit de 23andMe, que cuesta 99 dólares, desde el buzón de la esquina. De ahí que usar a las mulas para que lo lleven en su equipaje parece por el momento la única fórmula de hacer llegar a su destino las muestras.



Una vez de regreso en Cuba, Darlene le da las explicaciones bien específicas a cada cliente aunque el kit tiene imágenes muy claras de cómo proceder para rellenar el tubo de ensayo con saliva. "Les digo que solo lo hagan cuando yo tenga fecha para regresar a Estados Unidos, de manera que no pase mucho tiempo y vaya a dañarse".



"Del lado de allá del charco, solo falta poner el paquete en el correo de vuelta al laboratorio y cuando los resultados están listos el cliente puede desde Cuba revisar sus resultados en la página web con la contraseña que le di y que puede cambiar si quiere más privacidad", explica.



"El servicio completo cuesta 300 CUC pero puede ser más si un cliente quiere hacer la prueba en dos sitios diferentes", detalla. "Para gente más interesada en detección de enfermedades genéticas, lo mejor es 23andMe, pero si alguien está buscando ancestros y ubicar su árbol genealógico, entonces le recomiendo MyHeritage".



La moda de los tests genéticos a través de internet se disparó desde que Anne Wojcicki fundó 23andMe en 2006, con el apoyo económico de la empresa del que entonces era su esposo, Sergey Brin, cofundador de Google. Desde entonces, millones de personas han escupido en sus kits para saber si tienen alguna de las tantas predisposiciones genéticas a padecimientos como el Alzheimer, que promete detectar el test de ADN.



"La mayoría de mis clientes son gente que tiene dinero y le quiere regalar a un hijo o a una pareja un test de este tipo", aclara Darlene. "Pero he tenido de todo, hasta familias que han ahorrado entre todos para que un familiar se lo haga y así tratar de detectar si los problemas de salud que tiene son de origen genético".



A los médicos no parece gustarles mucho la idea de que los pacientes lleguen a las consultas con diagnósticos previos sacados de un test de ADN. Marcos Luis es endocrino con más de una década de experiencia y siempre se interesó por las cuestiones genéticas y su influencia en muchos de los padecimientos que trata, pero advierte que "esto no se puede creer al pie de la letra".



"Por ejemplo, muchos de estos tests que se venden en internet solo detectan algunas mutaciones por lo que cuando el paciente ve que no tiene determinada predisposición a una enfermedad se siente confiado y tranquilo, pero en realidad puede significar que la empresa no ha hecho la prueba para detectar justo el problema de salud que él tiene", alerta Marcos Luis.



"Puede ocurrir también lo contrario, que alguien reciba una advertencia de tener una mutación que lo predispone a una enfermedad terrible y se sienta deprimido, incluso puede terminar atentando contra su vida, pero el padecimiento nunca llega a desarrollarse", puntualiza. "Los genes no son una diversión ni un juego, son algo muy serio y su interpretación debe estar en manos de profesionales".



"Me han llegado ya dos pacientes que venían con el test hecho", recuerda. "A un colega oftalmólogo le remitieron una adolescente a las que los padres le regalaron la prueba por sus quince años y se enteró de que tenía una predisposición a sufrir degeneración macular ¿Cómo puede una persona de esa edad vivir con ese temor? Sobre todo, porque quizás nunca desarrolle la enfermedad".



No obstante, Silvio Acosta, otro comerciante informal que recién entró al negocio de los tests genéticos, explicó a este diario que la mayoría de sus clientes está buscando "precisar cuestiones genealógicas que le permitan ubicar parientes, fundamentalmente en España". "Hay gente con un abuelo o una abuela de allá y que solo le falta un papel, un acta de bautismo para completar su expediente para la nacionalización".



"A veces no saben exactamente de qué lugar de España vino su pariente y con algunos de estos tests, como el de MyHeritage, se pueden encontrar árboles genealógicos que otros clientes han ido creando", sugiere. "He tenido al menos dos casos de madres solteras que han comprado el test a sus hijos para tratar de hallar al padre que se fue para Estados Unidos".



"Entre julio y agosto traje más de 10 kits, la mayoría para una familia que hizo el test hasta al niño que no había cumplido un año". Otro servicio, llamado Ancestry, advierte de que es posible que el usuario descubra "datos inesperados" y que una vez que conozca estas revelaciones ya no es posible deshacerlas. "Es que cuando a la gente le da por saber quiere averiguarlo todo, hasta los genes", agrega Acosta.



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