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Spanish post from Mermelada by Fernando Dámaso

El general de Las Villas

Del general José Miguel Gómez, segundo Presidente de la República, han quedado para la historia la célebre frase “Tiburón se baña pero salpica”, un gran monumento en la Avenida de los Presidentes y un mausoleo en el Cementerio de Colón donde, para entrar, hay que inclinar la cabeza, y aparece cada día una flor fresca colocada por alguna mano anónima.



Iniciador de la época de los generales-presidentes, la cual se extiende hasta nuestros días, con las excepciones de los gobiernos de los doctores-presidentes Alfredo Zayas y Alfonso (1921-1925), Ramón Grau San Martín (1944-1948) y Carlos Prío Socarrás (1948-1952), tuvo en suerte no ser defenestrado ni retirado su monumento (tal vez por sus enormes dimensiones) por las nuevas autoridades, como le sucedió a su antecesor. Sin embargo, como lo que se habla o escribe sobre él responde a la manipulación política tan en boga, resulta poco y mal conocido para las nuevas generaciones.



José Miguel Gómez, natural de Sancti Spíritus, en la antigua provincia de Las Villas, se incorporó a la Guerra de Independencia en su región, combatiendo bajo las órdenes del general Serafín Sánchez, alcanzando el grado de brigadier y teniendo una actuación destacada en diversos combates, siendo proclamado héroe del Jíbaro y de Arroyo Blanco. Después, bajo las órdenes del generalísimo Máximo Gómez, alcanzó el grado de general y combatió en la célebre campaña de La Reforma, donde durante quince meses mantuvieron en jaque a las tropas españolas (2.1.1897-4.1898). Participó en la Asamblea de Representantes de Santa Cruz del Sur, convocada para el 24.10.1898, después trasladada al Cerro, y formó parte de la Comisión que, presidida por el Mayor General Calixto García, viajó a Estados Unidos para entrevistarse con el Presidente Mac Kinley. Posteriormente, durante dos ocasiones, ocupó el cargo de Gobernador Civil de la Provincia de Las Villas. Cuando accedió a la presidencia el 28.1.1909 era un político eminentemente popular, con experiencia, de personalidad simpática, dotado de tolerancia y que gozaba de prestigio revolucionario.



Durante su gobierno tomó las siguientes medidas principales: prohibición del pago de jornales con vales o fichas; establecimiento de la jornada laboral de 8 horas; ley de cierre de los establecimientos a las seis de la tarde; ley fijando el jornal mínimo de los obreros del Estado, provincia y municipio; ley autorizando las lidias de gallos; ley organizando la Renta de Lotería; ley autorizando la permuta de los terrenos del Arsenal por los de Villanueva; ley otorgando concesión para obras de dragado y mejoras en los puertos; decreto para desecar y explotar la Ciénaga de Zapata; ley suspendiendo la inamovilidad de los empleados públicos, que permitía cesantear a los funcionarios que habían sido enemigos de la Independencia; autorización de la inmigración antillana (haitianos y jamaicanos); contratación de un empréstito de 16,500,000 dólares para la pavimentación y el alcantarillado de La Habana y el acueducto de Cienfuegos; organización del Ejército permanente; desarrollo de las comunicaciones (carreteras y ferrocarriles); creación de granjas escuelas en cada provincia para la enseñanza agrícola; establecimiento de la Academia de Historia, de la de Artes y Letras y del Museo Nacional y extracción de los restos del acorazada Maine del fondo de la bahía de La Habana. Algunas de estas medidas no fueron del agrado de la mayoría de los cubanos, como por ejemplo: la autorización de las lidias de gallos, la ley organizando la Renta de Lotería y, principalmente, la que autorizaba la permuta de los terrenos del Arsenal por los de Villanueva, pues se veían en ellas operaciones de enriquecimiento ilícito y de fraude financiero, siendo firmemente combatidas por la oposición y por la opinión pública.



En su periodo presidencial se produjeron dos hechos preocupantes. El primero, el movimiento de protesta de los veteranos en agosto de 1911, que reclamaban fuesen desplazados de la administración pública cuántos individuos, directa o indirectamente, hubiesen combatido la idea revolucionaria. El conflicto llegó a ser verdaderamente tenso, pues se llegaron a plantear hasta acciones armadas en algunas ciudades, pero fue resuelto mediante algunas concesiones, entre ellas la ley que permitía cesantear a estos individuos, lográndose la calma y el regreso a la normalidad. El segundo, el alzamiento de los independientes de color el 20 de mayo de 1912, causado por el disgusto que en ciertos individuos de color produjo la ley del senador Morúa Delgado, que prohibía la constitución de partidos políticos exclusivamente de una sola raza, y porque estos consideraban que se les excluía de la administración pública. La protesta inicial se mezcló con asuntos políticos y, de la prédica pacífica se pasó a alzamientos armados en varias provincias y a la realización de actos violentos, que fueron aplastados por las fuerzas gubernamentales, causando la muerte a más de 3,000 individuos de color. Independientemente de que la ley del senador Morúa Delgado era justa, pues en Cuba no existía la segregación racial, y permitir la formación de partidos racistas hubiera sido un terrible error, así como que los alzados habían dado un paso totalmente equivocado, la represión fue excesiva y brutal. En esta difícil situación interna, el gobierno se vio presionado por el de los Estados Unidos, quien amenazó con una posible “intervención preventiva”, la cual fue dignamente rechazada, mediante el envío de dos cartas no aceptándola.



Como hechos negativos, que afectaron su mandato, se encuentran la pródiga utilización de los bienes públicos en interés de personas allegadas al gobierno, la creación de plazas innecesarias en la administración pública, que no representaban ningún beneficio al país -las conocidas “botellas”-, el enriquecimiento de particulares a costa del Estado, la introducción en el presupuesto de capítulos desconocidos hasta entonces, como los de “imprevistos” y “gastos secretos” con sumas importantes, que permitían su apropiación sin tener que dar cuenta al fisco, y el desarrollo del juego en todas sus formas, como fuente de inmoralidad y corrupción.



A pesar de estos males señalados, que afectaron su figura y lastraron el prestigio de su gobierno ante la opinión pública, el mismo se caracterizó por ser tolerante, permitiendo hasta la crítica pública directa a su persona, por mantener el espíritu de la convivencia pacífica y por respetar las libertades públicas. Independientemente de su raíz militar, nunca hizo uso de ella, siendo un presidente demócrata y liberal.



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